Cuando la hemorragia vítrea surge de la neovascularización en el contexto de la retinopatía proliferativa, la proliferación vascular subyacente que impulsa el sangrado debe abordarse directamente. La prioridad clínica es inducir la regresión de los vasos nuevos anómalos responsables de la hemorragia.
La neovascularización por retinopatía proliferativa es la causa subyacente. Los vasos nuevos anómalos son la fuente del sangrado vítreo y constituyen el objetivo terapéutico principal.
El manejo se centra en la intervención con láser dirigida a la retina, que puede realizarse incluso en presencia de hemorragia residual cuando las condiciones lo permiten. También puede considerarse un enfoque alternativo provisional dirigido al proceso neovascular mientras se organiza el tratamiento definitivo. La secuencia completa, los criterios y las opciones están disponibles en el protocolo completo.
Regresión de la neovascularización.