Este protocolo aborda el escenario clínico en el que se ha administrado el tratamiento de primera línea para la neuronitis vestibular, pero no se han alcanzado los hitos sintomáticos esperados, lo que requiere un siguiente paso estructurado.
El manejo inicial generalmente incluye supresores vestibulares, antieméticos, soporte de líquidos, un glucocorticoide en dosis alta y ejercicios de rehabilitación vestibular. La escalada está indicada cuando:
Cuando no se obtiene la respuesta esperada al tratamiento inicial, el siguiente paso implica ajustar la dosis de las mismas clases de agentes: supresores vestibulares y antieméticos. La respuesta al tratamiento en este contexto es dependiente de la dosis. El algoritmo de decisión completo, incluidas las consideraciones específicas, está disponible en el protocolo completo.