La neuronitis vestibular se presenta con vértigo súbito e incapacitante acompañado de náuseas y vómitos intensos que pueden imposibilitar la ingesta oral. Se requiere un manejo agudo estructurado para controlar los síntomas de forma oportuna mientras se apoya la recuperación de la función vestibular.
El manejo combina el control sintomático — incluyendo supresores vestibulares y antieméticos — con soporte hídrico cuando la ingesta oral es difícil, terapia farmacológica dirigida y un programa estructurado de rehabilitación vestibular. La selección completa de agentes, la guía de administración y el protocolo de rehabilitación se detallan en el régimen completo.
Las náuseas y vómitos intensos mejoran significativamente en 1–3 días; el vértigo intenso mejora notablemente en uno o dos días, con síntomas residuales que se resuelven gradualmente en las semanas siguientes.
DOI: 10.12701/yujm.2021.01228