El prolapso uterovaginal puede presentarse como un abultamiento vaginal o como prolapso uterino. La corrección quirúrgica es la intervención que aborda este protocolo, con la vía y el procedimiento específico elegidos según los factores individuales del paciente, incluido el estado de salud general y el historial quirúrgico previo.
La cirugía para el prolapso puede realizarse por vía vaginal, mediante acceso laparoscópico (mínimamente invasivo) o mediante incisión abdominal — siendo la reparación del suelo pélvico una de las opciones consideradas para tratar el abultamiento vaginal. El protocolo completo especifica qué procedimientos aplican y cómo se combinan o secuencian.