Este protocolo se aplica a pacientes identificados como de alto riesgo de síndrome de lisis tumoral — una población en la que está indicada la profilaxis activa desde el inicio en lugar de un enfoque reactivo. El reconocimiento oportuno de esta categoría de riesgo determina la vía de intervención adecuada.
El protocolo combina hidratación intravenosa con rasburicasa profiláctica. Los requisitos específicos de dosificación y monitorización difieren entre pacientes adultos y pediátricos, y la necesidad de repetir la dosis se guía por la evaluación analítica continua.