Este protocolo se aplica a la linfadenitis tuberculosa en casos sin resistencia a los medicamentos, donde está indicado un régimen antituberculoso de primera línea estructurado.
El manejo sigue un régimen farmacológico antituberculoso de dos fases: una fase intensiva inicial que combina múltiples agentes, seguida de una fase de continuación, con la secuencia completa y la selección de fármacos definidas en el protocolo completo.