La hemorragia subaracnoidea exige una estabilización hemodinámica urgente. El desafío central consiste en mantener la presión arterial dentro de una ventana terapéutica precisa: prevenir el resangrado provocado por hipertensión severa, evitando estrictamente la hipotensión que comprometería la perfusión cerebral. En pacientes que reciben terapia anticoagulante, la reversión de la anticoagulación se convierte en una prioridad concurrente inmediata.
El manejo implica monitorización frecuente de la presión arterial y el uso de medicamento(s) de acción corta para controlar la PA, con una estrategia de reducción gradual cuando las cifras alcanzan un umbral superior crítico, manteniendo al mismo tiempo un límite inferior firme de perfusión. Los pacientes con anticoagulantes requieren reversión de emergencia con los agentes apropiados. El régimen completo basado en evidencia, incluida la selección de agentes y la secuencia clínica, está disponible en el protocolo estructurado a continuación.
DOI: 10.1161/str.0000000000000436