La angina estable (síndrome coronario crónico) se presenta como síntomas torácicos predecibles y de esfuerzo que responden al reposo o a los nitratos. El manejo de primera línea aborda dos necesidades distintas: el alivio inmediato de los episodios agudos y la reducción continua de la carga sintomática mediante terapia antianginosa.
El enfoque inicial incluye nitratos de acción corta para el alivio inmediato de la angina, combinados con un agente antianginoso —un betabloqueante y/o un bloqueante de los canales de calcio— para proporcionar un control sostenido de la frecuencia cardíaca y los síntomas.
Los objetivos principales son el control y alivio de los síntomas de angina, junto con la reducción de la frecuencia cardíaca en reposo a 55–60 latidos por minuto cuando se utiliza un betabloqueante con fines antianginosos.