Este protocolo se aplica a pacientes con síndrome de QT corto que actualmente son asintomáticos pero presentan antecedentes familiares de muerte cardíaca súbita. La presencia de estos antecedentes familiares sitúa a este grupo en un nivel de preocupación elevado y orienta el enfoque clínico incluso en ausencia de síntomas personales.
El manejo en este contexto implica una estrategia farmacológica antiarrítmica, con monitorización continua requerida de los efectos sobre el intervalo QT a lo largo del curso del tratamiento.
DOI: 10.1093/eurheartj/ehac262