El síndrome de Sézary requiere un enfoque estructurado de primera línea. Varias opciones de tratamiento inicial se consideran actualmente equivalentes, lo que hace que la orientación basada en evidencia sea esencial para seleccionar y secuenciar la terapia de manera adecuada.
El manejo se basa en la fotoquimioterapia extracorpórea (ECP), que puede utilizarse como estrategia independiente o en combinación con agentes sistémicos. Múltiples regímenes de primera línea se reconocen como opciones equivalentes para presentaciones eritrodérmicas. El conjunto completo de alternativas, estrategias de combinación y consideraciones clínicas va mucho más allá de este resumen.
DOI: 10.1016/j.ejca.2023.113343