Artritis Reumatoide Cuando el Metotrexato Está Contraindicado o No Es Tolerado
Cuando el metotrexato no puede utilizarse por contraindicación o intolerancia temprana, y no hay factores pronósticos adversos, está indicada una estrategia específica de FAMEcs de primera línea para la artritis reumatoide.
Escenario Clínico
Este protocolo aplica cuando se cumplen todas las condiciones siguientes:
- Contraindicación al metotrexato, o intolerancia temprana establecida
- Sin positividad elevada para FR o ACPA
- Sin actividad de la enfermedad moderada o alta persistente a pesar del tratamiento previo con FAMEcs
- Sin recuento elevado de articulaciones tumefactas ni niveles elevados de reactantes de fase aguda
- Sin erosiones tempranas y sin fracaso de dos o más FAMEcs
Enfoque Terapéutico
Un FAME convencional sintético alternativo constituye la base de la estrategia de primera línea, combinado cuando sea apropiado con un ciclo corto de glucocorticoides como soporte puente — con la selección completa del fármaco, la dosificación y el esquema de reducción detallados en el protocolo.
Objetivos Clínicos
El objetivo es una mejora de al menos el 50% en la actividad de la enfermedad dentro de los 3 meses, progresando hacia remisión sostenida o actividad baja de la enfermedad a los 6 meses. Si no se alcanza el objetivo, el tratamiento debe reevaluarse.
References
DOI: 10.1136/ard-2022-223356
- In patients with a contraindication to MTX (or early intolerance), leflunomide or sulfasalazine should be considered as part of the (first) treatment strategy.
- If the treatment target is not achieved with the first csDMARD strategy, in the absence of poor prognostic factors, other csDMARDs should be considered.
- Short-term glucocorticoids should be considered when initiating or changing csDMARDs, in different dose regimens and routes of administration, but should be tapered and discontinued as rapidly as clinically feasible.
- Treatment should be aimed at reaching a target of sustained remission or low disease activity in every patient.
- Monitoring should be frequent in active disease (every 1–3 months); if there is no improvement by at most 3 months after the start of treatment or the target has not been reached by 6 months, therapy should be adjusted.
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