En la aterosclerosis de la arteria renal, el manejo médico intensivo es el enfoque de primera línea establecido. Cuando ese régimen no alcanza el objetivo de presión arterial requerido, se indica una vía de tratamiento alternativa.
El régimen previo incluye terapia antihipertensiva intensiva con bloqueadores del sistema renina-angiotensina-aldosterona (SRAA) — ya sea un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina o un bloqueador del receptor de angiotensina — combinado con una estatina hipolipemiante, terapia antiplaquetaria con aspirina a dosis baja, cese del tabaquismo y control glucémico.
La presión arterial no se controló hasta el objetivo de <130/80 mm Hg (sistólica <120 mm Hg según las guías KDIGO), lo que desencadenó la escalada al siguiente paso de tratamiento.
Cuando los objetivos de presión arterial no se alcanzan con la terapia médica, se considera un procedimiento endovascular dirigido a la arteria renal estenótica. El protocolo completo — incluyendo la selección de pacientes, los detalles del procedimiento y el seguimiento — está disponible a través del enlace a continuación.
With the expansion of endovascular revascularization procedures in the 1980s, percutaneous angioplasty with stent implantation was later widely applied to ARVD, allowing treatment of individuals deemed to be at high surgical risk.
Large ARVD registries and cohort studies have suggested that patients with higher-risk clinical presentations such as AKI, acute and chronic HF, and rapidly declining kidney function, especially if accompanied by severe hypertension, are more likely to show a positive clinical outcome.
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