En pacientes jóvenes (de 65 años o menos) con una fractura humeral proximal compleja, la reducción abierta y fijación interna es el abordaje quirúrgico inicial. Cuando la fijación no alcanza los objetivos previstos, un protocolo de segunda línea definido rige la escalada apropiada.
Este protocolo se aplica a pacientes de 65 años o menos con fractura humeral proximal que presenta una o más de las siguientes características: cabeza humeral luxada; cabeza humeral orientada hacia superior o posterior; fragmentación de la cabeza humeral; tuberosidad mayor desplazada por encima de la cabeza humeral o en sentido posterior; angulación en varo significativa de la cabeza humeral; o desplazamiento menor de la tuberosidad mayor con mínima angulación cabeza-diáfisis en un individuo joven con alta demanda funcional. Los pacientes jóvenes presentan huesos más resistentes y demandas funcionales del hombro significativamente mayores.
El abordaje quirúrgico inicial —reducción abierta y fijación interna del húmero proximal con placas bloqueadas y tornillos, combinado con identificación de la tuberosidad mayor y reparación anatómica con suturas en la unión hueso-tendón— tiene como objetivo restaurar la anatomía y preservar la función del hombro. La escalada a la siguiente línea de tratamiento está indicada cuando esta intervención no logra alcanzar:
Cuando no se alcanzan los objetivos anteriores, el siguiente paso basado en evidencia implica un procedimiento de artroplastia dirigido al húmero proximal, manteniéndose como prioridad la reconstrucción de la articulación incluso ante patrones de fractura complejos. El régimen estructurado completo y las consideraciones operativas están disponibles en el protocolo completo.
DOI: 10.1016/j.jcot.2019.04.016