La epilepsia mioclónica progresiva (EMP) se manifiesta con crisis mioclónicas recurrentes que requieren un manejo farmacológico oportuno y basado en evidencia. La selección de un agente de primera línea adecuado es fundamental para lograr el control de las crisis.
El objetivo principal es la reducción o eliminación de las crisis, guiado por el principio de que la tolerabilidad y la calidad de vida deben preservarse junto con el control de las crisis.
Se recomienda un agente antiepiléptico de amplio espectro como terapia de primera elección para las crisis mioclónicas en esta condición, seleccionado por su eficacia establecida en múltiples síndromes epilépticos.