El síndrome premenstrual engloba síntomas físicos y psicológicos que aparecen en la fase lútea del ciclo menstrual. Cuando los síntomas alcanzan una intensidad moderada a grave, está indicada una estrategia estructurada de manejo farmacológico o psicológico.
El manejo del SPM de moderado a grave puede incluir un enfoque psicológico —que comprende antidepresivos ISRS y/o terapia cognitivo-conductual— junto con estrategias de supresión hormonal del ciclo o como alternativa a estas; el protocolo completo especifica qué intervenciones aplican, en qué combinación y bajo qué condiciones.