El síndrome premenstrual comprende síntomas físicos y psicológicos que aparecen en la fase lútea y se resuelven tras la menstruación. En mujeres con sintomatología leve a moderada, un enfoque no farmacológico estructurado constituye el punto de partida recomendado.
Este protocolo aplica al SPM leve a moderado, donde las estrategias conservadoras de primera línea son el paso inicial adecuado antes de considerar intervenciones adicionales.
El manejo se centra en la optimización del estilo de vida —incluidos cambios dietéticos y ejercicio regular— combinado con técnicas de reducción del estrés y terapias complementarias seleccionadas. Vitaminas y minerales específicos también forman parte del régimen estructurado. La secuencia completa, la selección de agentes y la evidencia de respaldo se detallan en el protocolo completo.