La glomerulonefritis postinfecciosa (GNPI) se desarrolla tras un episodio infeccioso. El manejo clínico debe abordar tanto el foco infeccioso residual como las manifestaciones renales que aparecen, incluidas el edema, la hipertensión, la proteinuria y el deterioro de la función renal.
Este protocolo cubre el manejo de la glomerulonefritis que ocurre en el contexto de una infección previa, en la que puede identificarse un foco infeccioso activo y las manifestaciones renales requieren monitorización y tratamiento activos.
El manejo incluye una estrategia antibiótica dirigida a la infección subyacente, con indicaciones específicas según los resultados del cultivo. Esto se combina con medidas de soporte orientadas al edema, la hipertensión y los parámetros renales.
DOI: 10.1016/j.kint.2021.05.021