Cuando el neumomediastino ocurre en un paciente con una causa subyacente identificable — como asma preexistente o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) — se clasifica como neumomediastino secundario. Las enfermedades respiratorias como el asma son desencadenantes reconocidos, especialmente durante los períodos de exacerbación con tos excesiva.
Existe un factor causal identificable — asma o EPOC preexistente — lo que establece este caso como neumomediastino secundario. La presencia de aire en el mediastino se considera secundaria cuando dicho factor causal es identificado.
El tratamiento inicial aborda la patología subyacente — garantizando que el asma o la EPOC estén adecuadamente controladas — junto con medidas conservadoras: hospitalización para observación, reposo en cama, restricción de la actividad física, analgésicos para el dolor, ansiolíticos y antitusivos para suprimir la tos.
Este protocolo se aplica cuando dichas medidas no han logrado los objetivos requeridos: control del dolor, estabilidad del neumomediastino y eliminación de complicaciones como el neumotórax. Cuando no se alcanzan estos objetivos, está indicada la escalada terapéutica.
DOI: 10.3978/j.issn.2072-1439.2015.01.11