Este protocolo aborda adultos con pitiriasis versicolor en quienes el tratamiento tópico no ha sido suficiente, o cuya enfermedad es lo suficientemente extensa como para hacer impráctica la aplicación tópica.
El tratamiento antifúngico oral está reservado —no es de primera línea— para pacientes con enfermedad refractaria al tratamiento tópico, o con afectación extensa que dificulta la aplicación tópica consistente. Los factores específicos del paciente determinan qué opción oral es más adecuada.