La parálisis del nervio oculomotor — parálisis del tercer nervio craneal — altera la motilidad y la alineación ocular. Cuando persiste un déficit motor residual tras la fase aguda, la corrección quirúrgica se convierte en la estrategia principal para restablecer la alineación ocular funcional.
Este protocolo se aplica a pacientes con parálisis del nervio oculomotor que presentan un déficit residual persistente — que va desde una desalineación horizontal parcial hasta una parálisis completa — y en quienes se está planificando una intervención quirúrgica.
El manejo se centra en la corrección quirúrgica del déficit residual. La estrategia operativa varía según si la parálisis es parcial o completa, con diferentes procedimientos dirigidos a los músculos rectos horizontales o empleando técnicas de transposición según corresponda.