La mayoría de las presentaciones de impétigo no bulloso pueden tratarse de forma local, pero cuando el paciente presenta deterioro sistémico o factores que aumentan el riesgo de complicaciones, está indicado el tratamiento sistémico. El enfoque terapéutico en este escenario difiere del de los casos habituales.
Este protocolo aborda el impétigo no bulloso en pacientes con deterioro sistémico o alto riesgo de complicaciones. En estas circunstancias, está justificada una estrategia terapéutica más decidida.
Se recomienda un ciclo corto de antibiótico oral. La elección del agente se guía por factores individuales del paciente —incluido el estado alérgico y el embarazo— con alternativas claramente definidas cuando la opción de primera línea no es adecuada.
Curación o mejora mensurable del impétigo no bulloso al final del ciclo de tratamiento. Habitualmente, un ciclo de 5 días es apropiado.