Síndrome Neuroléptico Maligno: Tratamiento de Segunda Línea Cuando los Cuidados Críticos de Apoyo Iniciales No Han Controlado los Signos Musculares
Cuando el manejo inicial del síndrome neuroléptico maligno no ha logrado controlar los signos musculares o no ha conseguido mantener la euvolemia objetivo, está indicado un protocolo farmacológico de segunda línea definido.
Tratamiento Previo — Lo Que Se Intentó Primero
El protocolo de primera línea consiste en la retirada del agente bloqueador dopaminérgico causante, la infusión intravenosa de solución salina en grandes volúmenes para mantener la euvolemia y tratar la rabdomiólisis, antipiréticos y enfriamiento evaporativo para la hipertermia, y lorazepam para la rigidez muscular leve.
Condición de fracaso: No se alcanzó el objetivo de mantener la euvolemia —diuresis de aproximadamente 200 a 300 ml por hora— y los signos musculares persistieron o empeoraron a pesar de estas medidas.
Enfoque de Segunda Línea (resumen parcial)
Cuando los signos musculares persisten o empeoran, el protocolo contempla un agente farmacológico específico que actúa directamente sobre el músculo esquelético mediante un mecanismo a nivel del retículo sarcoplásmico, con agentes alternativos de clase dopaminérgica disponibles cuando esté indicado. Los criterios de selección completos, la secuenciación y el régimen íntegro están contenidos en el protocolo estructurado.
Objetivos Clínicos
- Reducción de la rigidez muscular
- Mitigación de la hipertermia
- Reducción de los niveles elevados de creatina quinasa sérica
References
DOI: 10.1056/NEJMra2404606
- However, if muscular signs of neuroleptic malignant syndrome persist or worsen, dantrolene, a direct-acting skeletal-muscle relaxant that inhibits the release of calcium at the sarcoplasmic reticulum, can be administered.
- By reducing rigidity and through ostensible effects on central thermoregulatory areas, dantrolene mitigates hyperthermia and reduces elevated levels of serum creatine kinase.
- Bromocriptine or amantadine has been suggested as an alternative agent; both are dopamine agonists that displace antipsychotic dopamine antagonists and are associated with few short-term side effects.
- These specific dopaminergic interventions are usually justified when the core temperature reaches 38 to 40°C and rigidity is moderate or severe, as marked by a transition from palpably mild rigidity with cogwheeling to sustained rigidity.
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