Cuando Neisseria meningitidis demuestra una concentración inhibitoria mínima (CMI) de penicilina de 0.1 μg/mL o superior, el microorganismo se considera resistente a penicilina. Este hallazgo tiene implicaciones directas en la selección del antibiótico: la terapia estándar basada en penicilina ya no es adecuada y se requiere un régimen intravenoso alternativo.
Este protocolo está indicado cuando las pruebas de laboratorio o los datos epidemiológicos locales sugieren que la cepa causante de N. meningitidis probablemente no sea susceptible a la penicilina. La resistencia a penicilina confirmada o sospechada requiere la selección oportuna de un agente con actividad in vitro demostrada, idealmente guiada por pruebas de susceptibilidad una vez disponibles.
El manejo se centra en la administración intravenosa de una cefalosporina de tercera generación como enfoque principal. Para situaciones en las que esa opción no sea adecuada, los agentes alternativos adicionales se especifican en el protocolo completo.
DOI: 10.1016/j.cmi.2016.01.007