Este protocolo se aplica a pacientes con estenosis espinal lumbar que presentan síntomas leves y no son considerados candidatos quirúrgicos. Dado que los pacientes en esta categoría generalmente están excluidos de los estudios comparativos quirúrgicos, la base de evidencia para su manejo proviene específicamente de la investigación médica e intervencionista.
En ausencia de evidencia a favor o en contra de cualquier tratamiento único, el enfoque recomendado es la atención médica e intervencionista estructurada dirigida a aliviar los síntomas y restaurar la función.
El protocolo comienza con un programa activo de fisioterapia que incorpora ejercicio, educación del paciente y modificación de actividades, combinado con medicamentos orales para controlar el dolor y el espasmo muscular. Los procedimientos intervencionistas dirigidos a la columna lumbar son una opción adicional para pacientes con síntomas persistentes.
El tratamiento tiene como objetivo el alivio a corto plazo — durante un período de dos semanas a seis meses — de la claudicación neurógena o los síntomas radiculares, junto con el aumento de la distancia de marcha y la disminución del dolor de espalda y piernas.