Este protocolo se aplica a pacientes con cistitis intersticial cuya frecuencia urinaria sigue estando inadecuadamente controlada tras un ciclo de terapia de estimulación nerviosa, y que requieren una escalada adicional en el manejo.
La estimulación del nervio pudendo o la estimulación del nervio sacro fue la línea de terapia previa. La escalada a este protocolo se desencadena cuando dicha intervención no logra una reducción significativa de la frecuencia urinaria.
Cuando se han agotado las opciones de estimulación nerviosa, el protocolo avanza hacia una intervención quirúrgica definitiva. Este paso se considera una medida de último recurso para casos refractarios.