Para los pacientes con cistitis intersticial cuyo tratamiento inicial basado en terapia intravesical no ha producido la mejoría esperada, se dispone de un protocolo estructurado de segunda línea dirigido a la frecuencia urinaria.
Este protocolo se aplica cuando el dimetilsulfóxido intravesical, la heparina intravesical, o la combinación de pentosan polisulfato sódico oral e intravesical no ha conducido a una mejoría en la puntuación del Índice de Síntomas y Problemas de O'Leary-Sant, no ha aliviado el dolor vesical, y no ha reducido la urgencia urinaria a las 8 semanas.
El objetivo principal es la reducción de la frecuencia urinaria.
Este protocolo implica una intervención basada en estimulación nerviosa. La modalidad específica y la vía de decisión clínica completa se detallan en el régimen estructurado completo.