Cuando el ictus isquémico agudo se presenta junto con una presión arterial marcadamente elevada —y no se está administrando tratamiento de reperfusión— el manejo de la presión arterial requiere un enfoque específico y cuidadosamente calibrado. Este protocolo cubre ese escenario.
Ictus isquémico agudo, sin tratamiento de reperfusión, con PA ≥220/110 mmHg. El nivel muy elevado de presión arterial y la ausencia de terapia de reperfusión definen conjuntamente el contexto de manejo.
El enfoque se centra en una reducción cuidadosa y controlada de la presión arterial iniciada en el período agudo del ictus. El ritmo y el grado de reducción están estrictamente definidos —una reducción demasiado agresiva arriesga comprometer la perfusión cerebral. El régimen completo, la secuencia y las indicaciones de monitorización se encuentran en el protocolo estructurado completo.
Lograr una reducción proporcional definida de la presión arterial dentro de las primeras 24 horas del inicio del ictus —sin excederse. El objetivo exacto y las indicaciones de titulación se encuentran en el protocolo completo.
DOI: 10.1093/eurheartj/ehae178