El estado hiperosmolar hiperglucémico (SHH) se maneja en etapas secuenciales. La primera prioridad es la resucitación con fluidos intravenosos para restaurar el volumen circulante y comenzar a corregir la hiperosmolalidad. Cuando ese enfoque inicial no ha logrado las tasas requeridas de corrección bioquímica — o cuando la glucosa en sangre se ha estancado solo con la reposición de fluidos — un protocolo de insulina estructurado se convierte en la siguiente prioridad clínica.
El enfoque de primera línea — solución intravenosa de cloruro de sodio al 0,9% — está diseñado para producir una corrección controlada y gradual en varios parámetros simultáneamente. Los objetivos que debe alcanzar son:
Cuando estos parámetros no se están alcanzando — o cuando las concentraciones de glucosa en sangre se han estancado y los fluidos solos ya no son suficientes — este protocolo define el siguiente paso.
Una vez que la reposición de fluidos se considera adecuada y la glucosa en sangre se ha estancado, se inicia una infusión intravenosa de insulina a tasa fija. La glucosa en sangre se monitorea estrechamente durante todo el proceso, y la necesidad de suplementación adicional de glucosa junto con la solución salina en curso se evalúa según la respuesta de la glucosa. Cuando el paciente se estabiliza bioquímicamente, se reevalúa la modalidad de administración de insulina según si está comiendo y bebiendo.
Mantener la glucosa en sangre entre 10–15 mmol/L en las primeras 24 horas.