La tuberculosis hepática es una manifestación extrapulmonar de la tuberculosis que afecta al hígado. Se trata con la misma clase de terapia sistémica utilizada en los sitios pulmonares y otros sitios extrapulmonares de la enfermedad tuberculosa, siguiendo un esquema estructurado multifásico.
El manejo se centra en un curso completo de terapia antituberculosa — administrada en fases diferenciadas dirigidas a la eliminación bacteriana y la esterilización. Los agentes específicos involucrados y el esquema fase a fase están definidos en el protocolo completo.
La respuesta al tratamiento se evalúa semanalmente durante las primeras 4–6 semanas. Los marcadores clínicamente significativos incluyen la resolución de síntomas, el aumento de peso, la mejora de la hemoglobina y el descenso de la proteína C reactiva (PCR) — considerados indicadores más sensibles que la VSG por sí sola.