Este protocolo aborda la proctitis gonocócica en personas embarazadas o en periodo de lactancia materna/pectoral en quienes el tratamiento estándar de primera línea no ha alcanzado los objetivos clínicos y microbiológicos requeridos, lo que indica una probable infección resistente a los fármacos.
Las personas embarazadas y en periodo de lactancia materna/pectoral requieren una selección cuidadosa del agente terapéutico. Las quinolonas no deben utilizarse en esta población. La gentamicina también debe evitarse durante el embarazo. Estas restricciones limitan considerablemente las opciones disponibles cuando el tratamiento de primera línea no ha tenido éxito.
El tratamiento de primera línea con ceftriaxona no alcanzó los objetivos necesarios para confirmar el éxito: resolución de los síntomas rectales (secreción anal, dolor perianal o anal) y un test de curación NAAT negativo para Neisseria gonorrhoeae realizado al menos dos semanas después del tratamiento. Este protocolo es el siguiente paso cuando dichos objetivos no se alcanzan.
En los casos en que se confirme una infección resistente a la ceftriaxona (multirresistente), un antibiótico de la clase de los carbapenémicos se encuentra entre las opciones consideradas, con la selección del agente y el manejo guiados por los resultados de las pruebas de sensibilidad antimicrobiana y el asesoramiento de especialistas expertos. El régimen completo está disponible en el protocolo íntegro.
DOI: 10.1177/09564624251345195
Pregnant and breast/chest-feeding individuals should not be treated with quinolones.
Gentamicin should be avoided in pregnancy.
Some infections with MDR N. gonorrhoeae have been successfully treated with ertapenem when ceftriaxone has failed; three days of IV ertapenem 1 g was used for these cases, although this was a pragmatic choice and not guided by clinical trial data.
In a recent RCT, a single 1 g dose of ertapenem IM was noninferior to ceftriaxone 500 mg IM, although all strains were susceptible to ceftriaxone and had low ertapenem MICs.
Treatment options are limited and should be guided by the results of antimicrobial susceptibility testing where possible, and in conjunction with expert advice.
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