Este protocolo se aplica a dos grupos de pacientes: aquellos sin factores de riesgo conocidos para malignidad que presentan una lesión polipoide de vesícula biliar de 6–9 mm, y aquellos con uno o más factores de riesgo para malignidad que presentan una lesión polipoide de vesícula biliar de 5 mm o menos. Ambos grupos se manejan inicialmente con seguimiento ecográfico seriado.
El paso de manejo previo implica ecografía de seguimiento de la vesícula biliar a los 6 meses, 1 año y 2 años, con el objetivo de confirmar la estabilidad. El seguimiento se interrumpe cuando no hay evidencia de crecimiento de la lesión después de 2 años. Cuando la lesión polipoide de la vesícula biliar crece hasta alcanzar 10 mm durante el seguimiento, no es apropiado continuar con la monitorización — se requiere un paso de manejo activo.
Cuando se confirma el crecimiento hasta 10 mm en las imágenes de seguimiento, el enfoque quirúrgico es el curso de acción recomendado. El protocolo estructurado completo especifica los criterios exactos, la vía de decisión y los detalles del procedimiento.