La congelación es una lesión tisular inducida por el frío que requiere una intervención rápida y estructurada para limitar la progresión del daño y preservar la función de la extremidad. El enfoque de primera línea aborda tanto la protección tisular inmediata como la reversión de la lesión por congelamiento.
La extremidad lesionada presenta tejido dañado por el frío tras la exposición al congelamiento. Una vez estabilizadas cualquier hipotermia concurrente o emergencias traumáticas, el manejo de la zona afectada por congelación comienza de inmediato. Un manejo incorrecto en esta etapa puede agravar la lesión en los tejidos blandos.
El manejo se centra en una manipulación inicial cuidadosa de la extremidad afectada, seguida de un procedimiento específico de recalentamiento rápido, con analgesia multimodal incorporada en todo momento — la secuencia completa paso a paso y todos los parámetros se encuentran en el protocolo completo.
El tejido de la extremidad afectada se vuelve rojo (enrojecido) o blando y flexible, típicamente dentro de los 20–40 minutos de recalentamiento.