Este protocolo aborda a los pacientes con epilepsia focal cuyas crisis focales no han sido adecuadamente controladas con la monoterapia antiepiléptica inicial y que requieren un enfoque estructurado para seleccionar el siguiente paso terapéutico.
Cuando no se logra el control de las crisis focales con monoterapia, las guías clínicas respaldan la adición de un medicamento antiepiléptico complementario de primera línea seleccionado de un conjunto definido de opciones. Al menos uno de los agentes reconocidos presenta restricciones específicas de prescripción para mujeres y niñas en edad fértil.
Si la primera opción complementaria no logra la respuesta deseada, se recomienda cambiar a otra opción del mismo grupo de primera línea.