Un programa conservador estructurado es el primer enfoque establecido para la fractura por fatiga de la vértebra. Cuando ese régimen no alcanza los objetivos clínicos esperados, se aplica un protocolo de segunda línea definido.
La primera línea de tratamiento incluyó la suspensión de la actividad deportiva, una ortosis toracolumbar, AINEs para el control del dolor, un programa estructurado de fisioterapia progresiva de seis niveles e infiltraciones espinales en casos seleccionados. Se esperaba que ese régimen lograra la resolución del dolor lumbar y la normalización del rango de movimiento activo lumbar en un plazo de seis semanas. Cuando esos objetivos no se alcanzan, está indicada la escalada terapéutica.
Para los pacientes que no han respondido adecuadamente al tratamiento conservador, el protocolo de segunda línea consiste en una intervención quirúrgica directa en el foco de fractura combinada con injerto óseo. La elegibilidad está determinada por criterios específicos en la resonancia magnética y en las imágenes dinámicas que deben cumplirse antes de proceder con este enfoque. Los criterios de selección completos, los detalles de la técnica y el algoritmo de decisión se exponen en el protocolo completo.
DOI: 10.1155/2020/9235958