El sangrado variceal esofágico agudo es una emergencia crítica en el tiempo. Se requiere una intervención rápida y coordinada para detener la hemorragia y restaurar la estabilidad hemodinámica antes de que se desarrollen complicaciones adicionales.
La estrategia de primera línea combina farmacoterapia vasoactiva, iniciada lo antes posible tras el sangrado índice, con intervención endoscópica realizada de urgencia. La profilaxis antibiótica y el manejo transfusional son partes integrales del régimen. La secuencia completa, la selección de agentes, los tiempos y los umbrales se especifican en el protocolo completo.
El éxito del tratamiento se define como el control del sangrado variceal agudo: cese de la hemorragia con estabilidad hemodinámica mantenida durante al menos 48 horas tras la terapia.
DOI: 10.1007/s12072-025-10894-4