Este protocolo aborda la epilepsia con ausencias mioclónicas (EMA) que no ha respondido al tratamiento antiepiléptico de segunda línea — una presentación farmacorresistente en la que se requiere una escalada adicional para lograr un control adecuado de las crisis.
Los fármacos antiepilépticos de segunda línea — incluidos levetiracetam, acetazolamida, zonisamida, topiramato y lacosamida — fueron ensayados pero no lograron controlar las crisis de ausencias mioclónicas. Este protocolo representa el siguiente paso de manejo tras ese fracaso.
Para la EMA farmacorresistente, el manejo implica estrategias adyuvantes — que abarcan determinadas combinaciones de fármacos antiepilépticos así como intervenciones no farmacológicas. La secuenciación, los agentes específicos y los criterios para cada opción se detallan en el protocolo completo.
El objetivo clínico es la ausencia de crisis, o al menos una reducción del 50% en la frecuencia de crisis.