Este protocolo aborda dos presentaciones de alto riesgo de la pielonefritis enfisematosa (PNE): pacientes con PNE bilateral — que constituyen un grupo selecto y particularmente vulnerable — y pacientes con PNE que afecta a un riñón solitario (único), en quienes las consecuencias de la nefrectomía son especialmente graves.
En la enfermedad bilateral, un enfoque más conservador es apropiado; sin embargo, cuando un riñón está más allá de cualquier posibilidad de rescate, no debe retrasarse la nefrectomía. En un paciente con PNE en un único riñón, el tratamiento conservador es fuertemente preferido para evitar que el paciente quede anéfrico y requiera diálisis de por vida o trasplante.
La estrategia preferida es el manejo conservador preservador del riñón. Un procedimiento de drenaje mínimamente invasivo se considera el tratamiento de elección frente a los abordajes quirúrgicos abiertos, combinado con antibióticos y cuidados de soporte — aunque el protocolo completo especifica cómo el estado clínico y los hallazgos de imagen orientan cada paso.
El objetivo principal es la resolución radiológica: una TC de seguimiento que confirme la desaparición del gas y la resolución de la inflamación — un proceso que puede prolongarse hasta 12 semanas.
DOI: 10.1038/nrurol.2009.51