La enfermedad de depósito denso es una afección glomerular crónica poco frecuente. El manejo de primera línea se centra en dos parámetros medibles y modificables — la presión arterial y la excreción urinaria de proteínas — que son fundamentales para frenar la progresión de la enfermedad renal.
Los objetivos clínicos principales son la reducción de la proteinuria y el control de la presión arterial. Alcanzar estos parámetros es el estándar de éxito terapéutico de primera línea en la enfermedad de depósito denso.
El manejo de primera línea implica un control agresivo de la presión arterial combinado con una reducción específica de la proteinuria. Una clase particular de agentes antihipertensivos se considera la base del tratamiento de primera línea en este contexto. Según el perfil metabólico individual, también pueden considerarse agentes adicionales de una clase farmacológica diferente. La selección completa de agentes, la secuenciación y los criterios de monitoreo están disponibles en el protocolo estructurado completo.
DOI: 10.1681/ASN.2007030356