Este protocolo abarca pacientes de al menos un año de edad con sistema inmune sano: no presentan inmunodeficiencia subyacente ni estado inmunitario debilitado.
En esta población, muchos pacientes se recuperan sin intervención farmacológica específica; sin embargo, las decisiones de manejo dependen de la presentación individual.
El enfoque principal es el tratamiento de soporte, centrado en la prevención de la deshidratación mediante una ingesta adecuada de líquidos. Pueden considerarse medidas adicionales, pero su uso requiere consulta con un profesional de la salud.