Este protocolo se aplica a individuos asintomáticos con síndrome de QT largo congénito que presentan prolongación documentada del intervalo QT, con o sin mutación patogénica identificada. A pesar de la ausencia de síntomas, el QTc prolongado constituye un hallazgo que requiere intervención y justifica un enfoque estructurado de manejo.
El objetivo principal es reducir el riesgo de eventos arrítmicos futuros. En pacientes en quienes se contempla la adición de determinados agentes farmacológicos, una reducción medible del intervalo QTc en la prueba oral se utiliza para confirmar la adecuación de la respuesta antes de iniciar el tratamiento a largo plazo.