Una proporción sustancial de pacientes con síndrome de dolor regional complejo no logra un alivio suficiente del dolor con el tratamiento farmacológico e intervencional de primera línea. Cuando no se alcanza ese umbral, se aplica un protocolo definido de segunda línea. Esta página describe ese paso de escalada.
El programa de tratamiento previo —que incluyó agentes como antidepresivos tricíclicos (nortriptilina, amitriptilina, doxepina o desipramina), gabapentina o pregabalina, calcitonina y AINE, combinados con terapia cognitivo-conductual, entrenamiento de relajación con biorretroalimentación, terapia de exposición gradual y bloqueo nervioso simpático en el ganglio estrellado o la cadena simpática lumbar— no logró una reducción de al menos 2 puntos en la Escala de Calificación Numérica de 0 a 10 ni una mejora significativa en actividades funcionales específicas.
Cuando el manejo conservador más intensivo y el manejo intervencional de primera línea no han alcanzado los objetivos de dolor, el siguiente paso implica procedimientos intervencionales avanzados dirigidos al sistema nervioso. Se requiere una fase de prueba estructurada antes de proceder con cualquier intervención permanente. También pueden considerarse enfoques adicionales basados en infusión en pacientes adecuados. El protocolo completo —que incluye qué procedimientos específicos se aplican, los criterios de prueba, la secuenciación y las condiciones para avanzar— es accesible a través del enlace a continuación.
Al menos un 50% de reducción en la intensidad del dolor en la Escala Visual Analógica.
DOI: 10.1093/pm/pnac046
Failure to progress in an interdisciplinary model/functional restoration algorithm and more intensive non-invasive therapies may warrant consideration of treatment with spinal cord stimulation or dorsal root ganglion stimulation.
Conventional SCS stimulation offers an opportunity to inhibit the nociceptive pathways at the level of the dorsal column of the spinal cord, while DRG stimulation modulates pain signal pathways at the level of the dorsal root.
Patients with a successful trial, which was defined by at least a 50% reduction in VAS for lower limb pain relief and freedom from any new neurological complaints, were implanted with a permanent device.
Intravenous administration of sub-anesthetic doses has been shown effective in two CRPS RCTs (level 2) assessing either 10 consecutive outpatient infusion treatments, or a 4.5 day inpatient treatment with slowly escalating doses.
Data demonstrates pain reduction, improved quality of life and function, as well as a reduction in opioid pharmaceuticals when spinal cord stimulation is employed in the setting of failed conservative therapy.