Síndrome de dolor regional complejo
ICD-10 G90.5 · ICD-11 MG30.04
Protocolo de Segunda Línea

Tratamiento del CRPS Cuando la Restauración Funcional Interdisciplinaria No Ha Funcionado

En el síndrome de dolor regional complejo, un programa de restauración funcional interdisciplinario es habitualmente el punto de partida. Cuando dicho programa no alcanza los objetivos previstos de dolor y función, está indicada una vía de tratamiento de segunda línea distinta — una que combina enfoques farmacológicos y psicológicos con, cuando corresponde, intervención procedimental dirigida.

Tratamiento Previo — Condición de Fracaso

Cuando el programa previo resulta insuficiente

El tratamiento de primera línea fue un programa de restauración funcional interdisciplinario administrado durante aproximadamente seis semanas. Incluyó terapia de retroalimentación visual con espejo, imaginería motora graduada, desensibilización con estimulación sensorial progresiva, baños de contraste, control del edema, ejercicios activos y pasivos de amplitud de movimiento, fortalecimiento, hidroterapia, terapia de exposición y normalización postural.

La escalada a este protocolo es apropiada cuando ese programa no ha logrado lo siguiente: mejora en la amplitud de movimiento activo de la extremidad afectada, reducción significativa en la intensidad del dolor, disminución del edema, o una reducción de cinco o más puntos en la Puntuación de Severidad del CRPS.

Enfoque de Tratamiento (resumen parcial)

En qué consiste este protocolo de segunda línea

Este protocolo introduce opciones farmacológicas — incluidos agentes antidepresivos específicos y compuestos neuromoduladores — combinadas con estrategias estructuradas de manejo psicológico del dolor. Donde esté clínicamente indicado, los procedimientos de intervención dirigidos al sistema nervioso simpático forman parte del enfoque global. La secuencia completa, la selección de agentes y los criterios se encuentran en el protocolo completo.

Objetivos del Tratamiento

Cómo se define el éxito

Los resultados se acuerdan con el paciente antes de iniciar el tratamiento: una reducción del dolor de al menos dos puntos en una Escala Numérica de Valoración de 0–10, junto con una mejora significativa en actividades funcionales específicas.

Acceso Inmediato a Regímenes Estructurados Basados en Evidencia

References

DOI: 10.1093/pm/pnac046

The tricyclic/heterocyclic drugs are by far the best single agents for managing CRPS.

These drugs must be carefully monitored (frequent visits when starting) and started in low dose with methodical, gradual dose increases.

Gabapentin, first-line treatment for neuropathic pain, came to the attention of pain specialists in an anecdotal report of efficacy for CRPS.

The pain management intervention component of CRPS treatment should include relaxation training (preferably in conjunction with thermal and/or electromyographic biofeedback) and/or mindfulness-based stress reduction, training in cognitive pain coping skills (CBT), related interventions focused on living well with CRPS (i.e., ACT), and behavioral intervention to address disuse and activity avoidance issues, as well as family reinforcement issues.

The empirical utility of the SGB or LSB when used in a short series in conjunction with active reanimation physiotherapy is advocated based on consensus recommendations.

Reasonable treatment outcomes should be agreed upon in partnership with the patient before treatment starts (e.g., a pain reduction of two points on a 0–10 scale, improvement in specific functional activities).

If these targets are not achieved, or if initial beneficial effects later lessen, the drug treatment should then be reconsidered.

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