Este protocolo aplica a pacientes con síndrome de fatiga crónica (SFC/EM) que han sido tratados con terapia de ritmo adaptativo (APT) — un programa estructurado que utiliza un ritmo personalizado, un equilibrio individualmente calibrado entre actividad y reposo, e incrementos graduales y medidos en la actividad diaria — pero que no han alcanzado los beneficios clínicos esperados dentro del plazo previsto.
Cuando la terapia de ritmo adaptativo no ha producido mejora en la gravedad de los síntomas ni en la capacidad para realizar actividades cotidianas en 3 semanas, la evidencia clínica respalda avanzar al siguiente paso de tratamiento estructurado.
El protocolo para esta situación implica una intervención estructurada de base psicológica o de consejería que aborda los patrones relacionados con la fatiga para favorecer la recuperación. El protocolo completo — incluyendo cómo se configura la intervención y con qué se combina — está disponible a través del enlace a continuación.