Este protocolo se aplica a pacientes con colangiocarcinoma en quienes la imagen y la estadificación formal confirman enfermedad resecable y operable. En esta población seleccionada, la resección quirúrgica es la única opción terapéutica —salvo el trasplante hepático en una pequeña proporción de pacientes cuidadosamente seleccionados— que ofrece una posible curación.
La estrategia de manejo se centra en una resección quirúrgica curativa realizada en un centro hepatobiliar de alto volumen. Puede ser necesaria una preparación preoperatoria para optimizar la función hepática antes de la cirugía; el protocolo completo describe los pasos preparatorios específicos y las consideraciones operativas involucradas.
El objetivo principal es lograr una resección completa (R0) con márgenes de resección negativos, requisito esencial para la intención curativa.
DOI: 10.1136/gutjnl-2023-330029