Este protocolo es aplicable a pacientes con intoxicación por monóxido de carbono que han recibido oxigenoterapia de primera línea a alta concentración pero que aún no han alcanzado los objetivos terapéuticos requeridos — un nivel normalizado de carboxihemoglobina (COHb) por debajo del 3% y la resolución completa de los síntomas.
El manejo inicial de la intoxicación por CO requiere la administración inmediata de oxígeno al 100% a la mayor concentración alcanzable — mediante CPAP con mascarilla (ventilación no invasiva), válvula de demanda, mascarilla de alto flujo con bolsa reservorio, o protección invasiva de la vía aérea cuando los reflejos protectores son insuficientes. Este enfoque se mantiene hasta que la COHb descienda por debajo del 3% y el paciente quede asintomático, generalmente en un máximo de aproximadamente cinco semividas fisiológicas de la COHb respirando oxígeno al 100%. Este protocolo de segunda línea se activa cuando dichos objetivos no se han alcanzado.
Cuando la estrategia inicial de oxígeno no ha alcanzado los objetivos, el protocolo escala a la oxigenoterapia hiperbárica (OHB) — una intervención especializada de múltiples sesiones que debe iniciarse dentro de una ventana temprana definida tras el fracaso del tratamiento de primera línea.