Este protocolo aplica a lactantes menores de 1 año que desarrollan botulismo tras la exposición a la toxina a través de alimentos o del entorno. Cuando un lactante se presenta como parte de un grupo de casos de botulismo, la fuente alimentaria o ambiental de la toxina es la vía de exposición más probable, y la enfermedad debe manejarse como botulismo en un lactante y no como el síndrome diferenciado de botulismo infantil.
Los lactantes menores de 1 año constituyen un grupo de pacientes diferenciado en el manejo del botulismo. La toma de decisiones clínicas y la dosificación de la antitoxina en esta población están definidas específicamente para este grupo etario, independientemente del peso corporal, y difieren significativamente de los estándares para adultos.
El manejo incluye cuidados de soporte —incluyendo soporte respiratorio cuando esté clínicamente indicado— junto con la administración oportuna de antitoxina botulínica, con una dosificación calibrada específicamente para el grupo etario infantil. El objetivo del tratamiento es detener la progresión de la parálisis flácida; los signos neurológicos no deben continuar empeorando más allá de un día después de la administración de la antitoxina. La secuencia completa, los criterios clínicos y el régimen completo están disponibles en el protocolo estructurado.