Este protocolo aplica cuando la hemorragia hepática mayor continúa a pesar del manejo quirúrgico inicial — un patrón que indica una lesión vascular más proximal que requiere una estrategia operatoria diferente.
El sangrado significativo persiste tras la maniobra de Pringle, lo que hace sospechar una lesión venosa yuxtahepática de la vena cava retrohepática o de las venas hepáticas principales.
El taponamiento perihepático (taponamiento con epiplón y/o gasas, evitando la reparación directa) fue la intervención inicial. Cuando este enfoque no logra controlar el sangrado hepático, se requiere una escalada terapéutica.
El abordaje en esta etapa se centra en el aislamiento vascular con un procedimiento de derivación (shunting) orientado a lograr la hemostasia definitiva. El protocolo estructurado completo — que abarca la totalidad de las opciones quirúrgicas y su secuenciación — está disponible a continuación.
DOI: 10.1097/TA.0b013e318220b192
View source ↗