En pacientes con vaginitis atrófica cuyos síntomas —incluyendo sequedad vulvovaginal, dispareunia e incomodidad o irritación— no han respondido de manera suficiente a las terapias de primera línea, se aplica un protocolo estructurado de segunda línea.
El manejo de primera línea se elige habitualmente mediante la toma de decisiones compartida y puede incluir estrógeno vaginal local de dosis baja (crema, comprimido o anillo), DHEA vaginal, ospemifeno oral, hidratantes o lubricantes vaginales, y la evitación de irritantes vulvovaginales.
La escalada a un protocolo de segunda línea está indicada cuando la sequedad vulvovaginal, la dispareunia y la incomodidad o irritación no han comenzado a mejorar en aproximadamente 1–2 meses desde el inicio del tratamiento, o no han seguido mejorando durante las 12 semanas de tratamiento.
In the context of shared decision-making, and with the disclosure that these therapies are considered experimental outside of clinical trials, clinicians may consider CO2 laser treatment in patients who are not candidates for, or prefer alternatives to, FDA-approved treatments for GSM-related vulvovaginal dryness, vulvovaginal discomfort/irritation, dysuria, and/or dyspareunia.