Este protocolo abarca al paciente que experimenta un empeoramiento agudo o subagudo del asma — disnea, tos, sibilancias o sensación de opresión torácica — con deterioro de la función pulmonar respecto a su estado habitual, cuya respuesta al tratamiento de primera línea de la exacerbación ha sido insuficiente.
Una exacerbación es un empeoramiento agudo o subagudo de los síntomas y la función pulmonar en comparación con el estado habitual del paciente. En algunos pacientes, la presentación inicial del asma puede ser precisamente una exacerbación.
El paso de manejo anterior utilizó un agonista beta2 de acción corta inhalado (salbutamol/albuterol) con oxígeno controlado y, en el caso de exacerbaciones moderadas, un corticosteroide oral.
Ese paso persigue tres resultados evaluados a la hora: mejoría de los síntomas sin necesidad adicional de medicación de alivio; saturación de oxígeno superior al 94% con aire ambiente; y flujo espiratorio máximo que asciende a más del 60–80% del mejor valor personal o del previsto. Cuando dichos objetivos no se alcanzan, este protocolo de escalada es el siguiente paso definido.
Cuando se identifica una exacerbación grave o no se ha obtenido la respuesta esperada, el manejo implica la escalada inmediata a un centro de atención aguda. El enfoque combina terapia broncodilatadora inhalada con un agente anticolinérgico, tratamiento antiinflamatorio sistémico y oxígeno suplementario, con criterios definidos para una nueva escalada a cuidados intensivos. El régimen completo y todos los criterios de escalada se recogen en el protocolo íntegro.