Este protocolo aborda a los pacientes con síndrome antifosfolípido (SAF) definitivo que han sufrido un primer evento trombótico arterial. Esta combinación representa una situación clínica de alto riesgo que requiere una estrategia de anticoagulación estructurada, calibrada según el riesgo trombótico y hemorrágico individual del paciente.
En este contexto, la anticoagulación con un antagonista de la vitamina K (AVK) es la base de tratamiento recomendada, preferida frente a la monoterapia antiagregante. La elección del rango objetivo de INR —y si alguna medida complementaria puede ser apropiada— depende del perfil de riesgo individual.
DOI: 10.1136/annrheumdis-2019-215213